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Terra
La Coctelera

LA CONEXION AM

5 Enero 2010

PROLOGO

El Mundo está cambiando, un Nuevo Orden está próximo. Las  bandas terroristas de  todo el planeta buscan en el mercado negro armas nucleares, especialmente las que operan en Latinoamérica, en tanto la gente  por dar prioridad a la amistad  se agrupa en la ciudad virtual del fin de los tiempos, "La Ciudad Omega".  Su  Agente Secreto Zogw ,  que defiende sus intereses, está tras los pasos de la que se ha dado en llamar  "La Conexión AM",  en referencia a la antigua sigla AM que empleaba la CIA para designar las cuestiones vinculadas con cubanos que, en este caso,  operan desde algún lugar secreto del caribe,  para  provocar un gran estallido de violencia en la ciudad de Nueva York a fin de que la crisis  que sobrevenga en los EEUU,  tanto en el terreno político  como en la credibilidad  de  los valores occidentales,  permita a  los grupos de guerrilleros locales instalar gobiernos autoritarios en todo el Contiente Americano.

Atilio Luján Britos

 Es la  leyenda de la Ciudad Omega  en su  transito hacia el fin de los tiempos. Está poblada sólo por gente que es entre sí amiga  y  que pregona:  que ningún medio de comunicación por más importante y poderoso que sea podrá sutituir  la mirada del ser humano, ni ningún armamento,  la cohesión ni los códigos de la amistad. Por otra parte, es la saga del Agente Secreto Zogw  que en ese tránsito tendrá que desbaratar en forma reiterada los planes del traficante de armas conocido  como  El Cuervo, que entre bambalinas y por dinero, pergeña guerras y todo tipo de crueles felonías con los  esbirros de los Estados Mafiosos ( los que pactan con terroristas y el narcotráfico) que en todo momento lo secundan,   para  destruirla en su totalidad.

Atilio Lujan Britos

Cada   uno  de  los contenidos   literarios,   de  las   imágenes,  como    de   su diseño  y propuestas  que  aquí  se  efectúan,  por  ser   algunas de  sus  partes,  pertenecen  a  mi novela  -Ciudad Omega: La Saga del Agente Secreto Zogw ,  que  estoy  dando   a  conocer. Por ende,  cada   uno de  los   respectivos    derechos    de    autor  y  de  diseño   han  sido   reservados  por  quién  tiene  el  gusto de  escribirles,   Dr. Atilio Luján Britos,  tanto dentro   como   fuera  de    la   República   Argentina  por  ante   cualquier  idioma   o  país  en  que se los pretenda hacer reproducir, sin mi autorización. 

ISBN: 978-987-05-7449-1 

 

 

CAPITULO I     

LA MARCA DEL DESTINO

 

             Eran las vísperas de la última Navidad del pasado milenio. El sol emergía por encima de la selva nigeriana con furor, llevando su luminosidad a los lugares más ocultos y extraños del continente africano. También lo hace con su tragedia, que por acostumbrarnos a verla  nos parece  hasta normal. Tal vez lo sea si no somos capaces de asociar al lugar cosas lindas o momentos felices que van más allá de nuestras personas o de lo que hemos hecho o dejado de hacer en ese lugar.  Por otra parte,  no será un día más en la vida de El Cuervo, quién estaba convencido  de  tener todas sus cosas bajo control ya sean las personales o como  traficante de armas que  desde siempre ha operado con ese  apodo,  más que obvio, aunque no menos trágico.  

              Es  mercader desde hace muchos años y desde cuando aún era muy joven, desde fines de la década de los sesenta en que fue uno  de los  Jóvenes Viejos, pues cuando se hablaba del amor y de la libertad en todos los ámbitos del planeta, él vendía armas a los dictadores   que transitaban por el  gobierno de Nigeria. Con  sus  armas y las de otros viejos conocidos con muchísimo más poder  que él se masacró a millones de personas en la incipiente República de Biafra  en donde, allá por  1.958,   se había descubierto petróleo que para ser más preciso, lo fue en la zona oriental Del Delta del Níger.  Desde entonces, una de las principales compañías extranjeras que ahí opera,  junto a otras italianas y norteamericanas,  es la anglo-holandesa Shell Oil.  Así la situación y al poco tiempo de que se iniciaran   las extracciones,  se comenzó a percibir la destrucción de los bosques de manglares y el agotamiento de la población de peces,  que consistía en  el real sustento de los habitantes del Pueblo Ogoni.  Por otra parte, las llamaradas que se producían en las chimeneas   de las refinerías  de petróleo, que poblaban todo el Sureste  de Nigeria,    iluminaban  el cielo en forma constante, sin permitirles a generaciones completas de sus habitantes   tener la posibilidad   de ver  la oscuridad de una sola noche.   La tierra que por tradición  pertenece a estos nobles africanos, estaba siendo saqueada.             

              El traficante había arribado a la Isla de Biok, el día anterior, en  su monoplaza Piper PA- 12,  desde  la ciudad de Freetown en Sierra Leona,  y  esa mañana se disponía a partir con destino a la antigua capital de Biafra,  la ciudad de Enugu,  en  donde se reuniría con algunos emisarios  del gobierno local para arreglar los detalles de la compra de un importante cargamento de armas  que  serían destinadas  a combatir al  cada vez más poderoso,  Movimiento para la Emancipación del Delta del Níger (MEND).  Cauteloso, comenzó a transitar la improvisada pista  que apenas  era visible por la niebla matinal, poco a poco apretó el acelerador de la avioneta hasta que con el golpe final,  despegó bruscamente y quedó flotando en el aire  sobre las aguas del Golfo de Guinea,  como si fuere una marioneta.  La quietud  era absoluta,  sin embargo,  despertó la atención de El Cuervo  ver que los barcos surcaban el mar a marcha redoblada. Los más grandes hacia el Puerto Harcourt, al borde del delta del río Níger y los más pequeños hacia el otrora embarcadero de esclavos, del  viejo puerto de Nembe en el río Nun.   Por lo que sin pérdida  de tiempo,  se contacta con la Guardia Costera.

                -Aquí el piloto del vuelo  666,  Piper PA- 12,  de la   Isla de Biok  a Enugu - a la vista de ustedes - quiere saber las novedades sobre las condiciones de vuelo en las próximas dos horas -  Enseguida  escuchó  la respuesta por la radio. 

                -¡Tiene que aterrizar de inmediato!  ¡Tiene que aterrizar de inmediato!..

                -¿Cuál es el motivo? -  requiere el traficante. La respuesta tampoco se hace esperar.

                - Señor, esta radiante mañana se   transformará muy pronto  en una noche tenebrosa. Aterrice   por favo.r- Fue la lacónica respuesta del Jefe de la Guardia Costera.  

                 - ¡Ah! ese era el motivo de la premura de las embarcaciones para  retornar  a los puertos más cercanos - Musitó  El Cuervo, muy despaciosamente,  estirando las vocales  mientras  la ropa se le empapaba con su frío sudor. En tanto sus manos, más crispadas que firmes, luchaban con los comandos del aparato  que     el  vendabal, que ya se había desatado,  con su fuerza inconmensurable  arrastraba  a más  de una milla  de la  Isla de Biok,  mar adentro. 

                 - ¡Diablos! ¡Qué  pasa! ¡Qué  pasa! ... -  El fogonazo del rayo  fulmine, compacto y velocísimo,  hizo que  el motor  de la avioneta se apagara  al instante  y  comenzara a realizar  extrañas piruetas entremezclada con los restos de las chozas de algunos  lugareños, que  no  eran más afortunados que él. El meteoro había derretido  cada una de  sus conexiones eléctricas  en plomo y dilatado los agujeros de los remaches, lo que hacía que éstos comenzaran a salirse  junto con las planchas metálicas del  fuselaje.

                 - ¡Aquí el vuelo 666! ¡Estoy en emergencia!... ¡Aquí el vuelo 666!... -  Clamó el traficante, hasta darse cuenta que la falta de corriente eléctrica lo había dejado incomunicado y  que un nuevo torbellino lo había posicionado sobre el continente,  en el desvencijando avión  que   estaba   precipitandose   a tierra sobre la zona   que se conoce  como  la  "La tumba del hombre blanco" , por ser  una comarca  de unos 500 kilómetros de extensión,  no muy ancha, que está  atravesada  por el río Níger hasta su desembocadura en el Océano Atlántico  y ser su impronta, el  calor sofocante con olor a descomposición y muerte.  

                 - ¡Por Dios! ¡Por Dios!  ¡Voy a morir quemado! - Grita desesperado al ver que su tragedia aumenta al ser alcanzado  por una seguidilla de rayos  que lo envuelven con su tronar ensordecedor  y sus endiablados latigazos de fuego. Sin embargo, como algo   no muy lejano,  divisa  el faro y algunas de las luces del viejo puerto de Nembe.  Fue lo último.  El  avión  que es  atrapado por un pozo de aire  pierde  más altura, hasta que roza las copas de  unos árboles y se precipita   al agua. El golpe fue tremendo  y por  estar  ya totalmente desarticulado comienza a  hundirse con rapidez.  El  desafortunado piloto trata de quitarse el cinturón de seguridad pero es en vano porque los brazos,  por las  secuelas del golpe,  ya  no le responden .  Ahí  se da cuenta  que  en forma irremediable iba a morir,  que esos eran sus últimos instantes de vida. Así lo comprende y  lo acepta  con resignación al verla transcurrir, desde sus primeros años, en apenas unos instante.

               - ¡Todo fue un horror! -  Musitó,  para sí mismo, como una postrera confesión por lo que fue  durante  toda su vida y antes de desmayarse  al no tener   más fuerzas,  ni para el miedo, la histeria o el pánico.

               - ¡Qué pasa! ¡Qué pasa!...- Sorprendido expresa al despertar,  como si hubiera transcurrido una eternidad  de lo que sólo fueron segundos,  al  sentir  que  le quitan el cinturón de seguridad y  que lo cargan al hombro para depositarlo, unos pocos  instantes después, con infinita delicadeza y paciencia sobre la cubierta de una lancha. 

              - ¡Quién es Usted! -  Le pregunta,  mientras aún estaba recostado de espalda en el piso de la embarcación y  lo suficientemente consciente como para darse cuenta que ese hombre lo había  arrancado de una muerte segura.  Su salvador, un moreno gigantesco  que sólo estaba vestido  con un  sarong y un sombrero de fieltro,  al verlo reaccionar,  amablemente se descubre y  le dice:

              - ¡Buenos días Señor! ¡Me llaman  El Africano!

              - Zogw-  Balbuceó  indeciso el  desvalido,  que muy lentamente y con mucho esfuerzo se incorporó. La tormenta  ya había desaparecido y  junto con ella el avión al  que se  lo tragó  el mar enfurecido  que ya por ese entonces estaba  sereno, como si lo que acababa de acontecer  no fuere más que un mal sueño. No, no lo  fue, las casas y los árboles más endebles   estaban arrasados  como si los hubiere derribado una aplanadora y algunas embarcaciones,  por no habérseles arriado sus velas a tiempo,  habían sido quitadas de sus amarras  por el fortísimo viento y arrastradas tierra adentro  o estrelladas contra los ceibos y  eucaliptos de la ribera. El panorama era desolador y el silencio total, pero aquí o allá podían verse a personas que con cara más de curiosidad que de sorpresa  iban saliendo,  en extensa procesión,  de las pocas casas que habían quedado en pié,  por lo que fueron refugio de los que habían sido sorprendidos lejos de las suyas o de los que le fueron destrozadas por las ráfagas y torbellinos del huracán.  En tanto, al verse  muy observado por su salvador,  el traficante,  por su estado  de conmoción y  de debilidad física  no puede ocultar sus nervios y tampoco  puede intentar escapar  de quién y quiénes,  por seguro, lo aborrecían y  le deseaban  la  muerte.  No, no  le cabían dudas que cada una de las familia de esa zona había perdido alguno de sus seres queridos en las guerras que él fomentó en la región,  al instigarlas  y venderles armas a  sus jefes.   

            -¡No temas! ¡No te haré daño! -  Escuchó muy sorprendido, que con voz  pausada y  tranquila le hablaba su salvador, sin saber a ciencia cierta si era una ironía  por estarse  burlando de él o le hablaba con el corazón.

           -¿Sabes quien soy?             

           -¡Si!  ¡Se quien eres!  ¡Eres El Cuervo !-  Le respondió El Africano , con solemnidad   y carencia  de toda afectación  en el tono de su voz. Como si  fuere  un respetuoso  encuentro, en un cruce de caminos, de dos vecinos que no se conocen personalmente  pero se hablan, por primera vez,  de igual a igual.    

           -¿Entonces, porqué me perdonas la vida?  Por piedad, porque sientes lástima de mi situación.

            ¿Por qué?

           - ¡No! ¡Nada de eso es del caso, para hablarlo aquí!  Simplemente sería un asesinato más, otro te reemplazaría en horas- Le contestó el moreno gigantesco, mientras transitaban con su lancha un laberinto de riachuelos y pantanos, a guisa de los trazados por El Demonio en  El Infierno.  

Los gritos  guturales de un ritual cercano  le indican  al desafortunado piloto, que su segundo viaje del día también  está por llegar a su fin,   por estar detrás de  unos enormes manglares  el antiguo puerto de esclavos. El Africano,  con  esmerada lentitud acerca la lancha a las maderas del viejo embarcadero para sujetarla , con una ajada y ennegrecida soga,   a  un poste  ya bastante carcomido por  sus mil amarres.

               -¿Dónde vamos?- pregunta el traficante denotando angustia.

                -Por aquí, por favor.-  Le  indica el moreno haciendo un gesto con su mano derecha mientras apoya  la izquierda sobre su  espalda y  lo compele con una actitud no exenta de cordialidad y respeto a saltar a tierra y a seguirlo hasta una  casa cercana,  que guarda las clásicas formas de un Templo Vudú. Y lo era, porque se arrodilla ante su  precario altar y  se pone a orar,  para agradecerle a  Dios por haberle permitido  que le salvara  la vida.

                  -¿Africano? ¡Tú sabes  quien soy! -lo interrumpe azorado,  sin que aquel, impávido, cese en sus rezos y plegarias. Despues,  tras unos segundos de meditación y absoluta quietud,  comenzó a incorporarse para entregarme, con movimientos majestuosos,  una máscara de madera exquisitamente labrada  y con la particularidad de su mandíbula articulada.

                   -¡Colóquesela! - le ordenó, pero como tenía dificultades, con una sonrisa le dice.

                  - Permítame que le ayude -  y así lo hizo, con mucha parsimonia,  como si el tiempo no fuera su problema .Quién luego y para sorpresa del  desafortunado piloto le depositó un fajo de billetes,  en el bolsillo izquierdo de  su chaqueta.

                   -¿Africano? ¿Porqué hace esto?-

                   - El dinero que le he dado, le responde con su peculiar talante,  es suficiente para que usted regrese a Londres sin ninguna dificultad.   No se quite la máscara hasta que llegue al  puerto de Harcourt,  es víspera de  Navidad  y todos los Ogoni la usamos. Hágace el borracho, que por ser un día festivo no llamará la atención, porque  aquí,  si le reconocen, le colgarán de un árbol.

                    -¿Qué puedo hacer por ti?- le preguntó El Cuervo, muy consternado por la actitud que tenía hacia el a pesar del  daño que  le había hecho a su pueblo y seguramente a su familia y amigos, demostrando, una infinita bondad y una gran sabiduría.

                    -Deja el comercio de las armas- fue su escueta respuesta mientras se dedicó a observarlo por unos instantes interminables.

                    -Busca la forma de que se conozca  nuestra existencia y drama - concluyó,  sin que su  rostro reflejara una sola pizca de odio. En ese momento extremo -por la carga de emotividad- el traficante comprendió que su vida de ahí en más sería muy dura  y que gran parte de ella se había ido para siempre junto  a las palabras que creyó oírse al  prepararse para morir  -¡qué horror!-   aprisionado  dentro de los restos de su avión cuando la tormenta aún no había amainado.

                  -¡Tiene que redimir su  nombre! ¡Que es Zogw! - continuó diciendo. 

                  -¡Volveré! ¡Feliz Navidad  Africano!  - Sólo atinó a responderle tras  la máscara que  ocultaba su rostro  desencajado, aunque no así sus  ojos  vidriosos. De inmediato, y un tanto huyendo de sí mismo, ganó la calle  para caminar como si reprimiera  las eses propias de una  temprana borrachera.

                    -¿Qué barco me puede llevar hasta la ciudad de Freetown, en Sierra Leona?- Le pregunta Zogw a unos marineros ingleses, mientras conserva  la máscara  que cuelga  de su hombro  y trata de ocultar su rostro de los nativos que pululan por el lugar.

                    -El Esculapio, le indica el más joven y locuaz, mientras le señala una embarcación  cercana que  por el ajetreo de su gente seguramente se apresta a partir, en tanto su compañero, que no dejaba de observarlo, le grita mientras se retiraban y a modo de chanza:

                    -¡Oye! ¡No tienes que preocuparte! Su capitán  por unos pesos ha llevado hasta El Demonio - Tras la risotada, levantan sus manos y lo despide con un:

                     -¡Buen viaje amigo! - La apreciación de Zogw no fue equivocada, porque a los pocos instantes de haberlo abordado,  el Esculapio,  que no tenía  más de veinte metros de eslora,  comenzó a alejarse cansinamente de la costa nigeriana  y  a ser  invadido por el  clásico olor a sal del mar abierto.  

                      -¡Dios mío! ¡Que calor  agobiante! - Como una letanía, se lo repetía una y otra vez sin atreverse a compartir la situación con los demás pasajeros, por temor a ser descubierto por lo que había sido hasta ese momento,  El Cuervo,  un inescrupuloso traficante de armas. Con la única persona que había conversado fue con el capitán de la embarcación,  quién le había permitido abordarla sin hacerle muchas preguntas.  Como se crió en Londres, donde el clima es frío y a veces muy crudo, siempre le resultaron  insoportables   las  altas temperaturas del Continente Africano,  además de  aterrorizarlo la posibilidad de contagiarse alguna de las tantas enfermedad que se han enseñoreado en esa región. Por lo que siempre se desplazaba portando un botiquín con toda clase de medicamentos,  para cubrir  sus primeros auxilios. 

                      -¡Capitán! ¡Capitán! Permítame  por favor -  le solicitó,  mientras se  acercaba a su puesto de mando. 

                       -¿Qué sucede  caballero?- le requirió, mientras le apoyaba su brazo izquierdo en el hombro y acercaba la cabeza a su cara,   para escucharlo mejor  sin alborotar al resto del pasaje.    

                       -¡Quisiera dormir sobre la cubierta, Señor! Tiene que autorizármelo, no  resisto el calor excesivo y  además deseo aprovechar esta deliciosa brisa marina que estoy comenzando a sentir.

                       - Permiso otorgado -  fue  su breve respuesta.

                        -Asegúrese de no caer por la borda, especialmente si el mar se pone picado- le advirtió. Zogw sacó del camarote que le habían asignado,  una almohada y una colchoneta, las que depositó  sobre la cubierta de popa por tener sus barandas  resguardadas por un tejido de alambre con mallas bastante chicas,  seguramente para evitar accidentes entre los niños, preparando la cabecera de su improvisada cama sobre los sostenes  de una  de las  bocas  de aire del barco. Su  frugal cena, consistió en galletas marineras  con fetas de jamón español y queso de la misma procedencia, que junto con un  generoso vaso de vino de  uva negra y de muy buen paladar, fue el obsequió del  El Capitán a quién, sin lugar a dudas estaba en dificultades y a sabiendas, de la generosidad de esta clase de gente. Ya no le  cabían dudas de llevar en su barco a El Cuervo,  lo que significaba,  El Diablo en persona.

                        -Por  el agobio al que lo sometía  su conciencia,  apenas se recostó  en su improvisado catre marinero, se sintió invadido por un profundo sueño y la extraña sensación de que el tiempo ya no existía en su  mente  que se pobló de las  imágenes nítidas  de una ciudad de edificios altísimos y   estilizados, que límpidamente habían emergido del mar lejano,  para perder sus cúpulas imponentes entre las nubes de un cielo azul como una esmeralda. Se los apreciaba rodeados  de todo lo más bello  que se haya podido ver jamás sobre la tierra e impregnados  de una energía tan positiva que no dejaba dudas  de augurar la juventud por siempre de sus afortunados habitantes. Estos,  que  no eran  muchos, denotaban  gran  poder personal,  ser agradables en su trato y que hacían de su libertad, del amor y la bondad un ejercicio cotidiano, así como de la defensa de esos valores, y de todos aquellos en los que la suerte de éstos pudiera estar comprometida, por lo que hacían casi  imposible la convivencia de alguien que no  fuere así,  por simular en sus designios. Al despertar, ya al filo del amanecer, Zogw,  no tuvo dudas de haber visualizado, en lo más profundo de su conciencia, a la ciudad del fin de los tiempos, a La Ciudad Omega. De ahí en más, sólo tuvo como deseo que otro sueño le permitiera nuevamente disfrutarla  o que la magia del tiempo la haga realidad sobre la Tierra,  por  haber otras personas  que quieran compartir su extraña  y fascinante visión. De todas formas,  se comprometió así mismo, a consultar a alguna persona que por su autoridad y sabiduría lo pudiera desasnar sobre este misterioso asunto. A alguien como lo fue, en la Antigua Grecia, la pitonisa Sibila en el Templo de Apolo.    

                       -¡ Freetown, a la vista!- anuncia el capitán,  mientras una bocina, de  sonido bajo y gutural hace la advertencia a los demás barcos que  El Esculapio  está entrando en el puerto de la capital de Sierra Leona. El sol del medio día era sencillamente abrasador,  sin embargo, El Capitán ataviado con sus mejores galas y al pie de la escarilla  de desembarco, saludaba a diestra y siniestra a cada uno  de los que habían sido sus pasajeros.  Ante esta situación, nuestro protagonista se instaló último en la fila  de los que se aprestaban a descender.

                       -¡Caballero! Que tenga un excelente día- Fue su saludo, mientras le estrechaba la mano. Zogw,  le respondió de la misma manera  y con su mano izquierda le  obsequió  una suculenta propina  que  el susodicho aceptó con una aparatosa reverencia,  colmándolo de bendiciones por todo el tiempo  que aún le quedaba por vivir, mientras lo observaba desaparecer  entre  el gentío de un mercado aledaño de frutos y productos del mar. Sin saber aún que por la saga de sus aventuras,  sería leyenda.                    

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Queridos amigos, continuaré más tarde, un abrazo. Atilo

Buenos Aires,   Lunes 11 de Enero de 2.010

 

CAPITULO II

SECRETOS DE  ESTADO            

                  El fino aroma de los perfumes francés  se entremezcla con el acre olor del humo de los cigarros.  Es la atmósfera que hay en la  Casa de Gobierno de este País Mafioso en  los albores de una tórrida  noche, de vísperas verano. Es un país muy empobrecido. Su clase dirigente lo subvierte y engaña con discursos mentirosos.  En tanto el traficante de armas arrepentido, avenido ahora a topo de una causa justa, continúa con su trabajo subrepticio y muy riesgoso. Sobre el escritorio del Jefe Máximo de la política local.

                  Lo ayuda a pasar desapercibido su maestría en el terreno en que labora y el gran jolgorio que lo rodea. La fiesta surrealista por el año que está a punto de terminar ha llegado a su apogeo y está comenzando a declinar. Y a mostrar, tras los efectos etílicos, los reales motivos de la Gran Tragedia Nacional. Eso sí, como excelsos actores que lo son, cada cuál conserva su lugar y su máscara.  Unos la del  "Todo vale. Los pobres me necesitan a mí" y otros la de "Somos tan sensibles y sufrimos tanto que lo mejor es que lo mío sea bien mío y lo de ustedes de todos".      

                 Por entonces, Zogw , el Agente Secreto de Ciudad Omega,  ha ocultado entre sus ropas cada una de las pruebas que buscaba. Sobre los reales motivos por los cuáles se había reunido uno de  los jefes del poder  local con  El Cuervo, un inescrupuloso traficante de armas y el sustituto en su otrora trabajo que ha abandonado para siempre.

                 Dejándose  ver lo menos posible, con  naturalidad y displicencia camina hacia la puerta de salida entre la caterva de borrachos. Se siente observado. El ambiente está plagado de custodios y de Agentes Secretos del contraespionaje. Presiente el peligro, pero ya es tarde.  Una fláccida mano se apoya sobre su hombro  mientras una voz melosa le dice:

                -¿No nos hemos presentado, caballero?- Se voltea.  Un rostro inescrutable junto a otros personajes lo observan y comienzan a empujarlo hacia una habitación aledaña.

                -¡Demonios!- exclama el topo que  sin dudar extrae  su pistola Walter P5  con silenciador y  le dispara  a quemarropa a su peligroso interlocutor.  Se genera una gran confusión lo que aprovecha para lanzarse fuera del edificio gubernamental mientras un nutrido grupo de personajes grotescos, lo tirotean sin piedad.

                   En tanto el Agente del  Contraespionaje del Estado Mafioso yace caído en medio de un charco de sangre.  El certero proyectil que entró por debajo de su chaleco antibalas le ha partido el corazón.  En tanto Zogw  trata de defenderse  de la balacera  guareciéndose   tras los árboles aledaños  mientras estudia la forma de escabullirse  hasta donde está su Bugatti Vieron 16.4  con su trompa enfilada hacia el Este, en la cabecera de la ancha avenida a la que  enfrenta. Pegada a La Aduana Vieja.  Apenas si se muestra por sus cambios de color  en el chasis, en este caso por el negro, que le permitirá trasladarse, entre las sombras de la noche,  en forma casi invisible como si fuere un murciélago.

                -¡Ahora sí!- grita para señalar que la guerra es total.  Ha logrado abordarla, y en menos de 2.2 segundos ha pasado de 0 a 100 kilómetros por hora.

                  De pronto, observa un hongo monstruoso que se le viene encima por su derecha y sin más, una explosión ensordecedora. El Cuervo que por estar anoticiado, desde un helicóptero Eurocopter EC 665 Tigre, le acaba de disparar un misil Alazan con carga radiactiva. El blindaje de la Bugatti soporta la embestida  y  su  refrigerador, que se ha accionado en forma automática,  reduce en el mismo instante y forma drástica su temperatura de los casi 2.000 que existen en su derredor.  El frondoso paisaje de la zona es un páramo desolado, como el de la ladera de un volcán  después de la  erupción.

                  En tanto, y a varios miles de kilómetros  de distancia de estos espeluznantes  y dramáticos sucesos, Ingrid, que es una sofisticada y prestigiosa modelo  de pasarelas, oriunda de la ciudad de Nueva York ,  está  en el vestidor de su casa  de la 5ta. Avenida - al Sur del  Central Park - preparándose para cumplir  durante  las primeras horas de la noche con uno de sus múltiples  compromisos  de trabajo. En un primer momento, se la pudo ver pensativa sobre lo que le era  más adecuado ponerse  para  asistir a la sesión,  hasta que  se decidió comenzar por el calzado,  por lo que  extrajo de una coqueta bolsa  color vino un  par de zapatos  que había comprado la tarde anterior,  en una boutique  muy cercana a su domicilio. No eran unos  más de los tantos que ya tenía  en sus placard porque sencillamente  cuando los vio en el escaparate le fascinaron. Transmitían, seguramente  por su finísimo  acabado,   un sentimiento de  serena elegancia  no exenta de audacia. El historial de su confección  por parte del marroquinero  es realmente  importante,   ahí se indica que están cubiertos  por una  dermis   vacuna curtida al zumaque  teñida con colorantes  negros de origen vegetal y en  toda la parte   interior, que luce  como si fueren de un  par de guantes, estan forrados  con una delicada cabritilla blanca  que   ostentan como   detalle,  una hoja negra en la parte posterior de sus  plantillas.  Además las estructuras  de sus tacos, que tienen casi ocho centímetros de alto,  es de fibra de carbono y todo el conjunto, de cada uno de ellos, está empotrado  en  sus suelas  que son de cuero de toro rebajado. Son realmente una exquisitez y un obsequio  para la vista y el buen gusto.

                  Por otra parte, y luego  de admirarlos  por unos momentos,  la modelo los comenzó a manipular y con mucha meticulosidad y destreza  les  adhirió en la parte superior interna  de cada uno de los tacos, donde  casi se toca la suela, dos minúsculos y poderosísimos procesadores de datos, que por su color  y formas se mimetizaban como si  fueren una parte de su diseño. Luego seleccionó para completar  su atavío nocturno, una falda de tela de lino  gris azulado  que sólo le llegaba hasta unos centímetros por encima de su rodilla, una camisa  color perla de  popelina  y  un abrigo con caída y corte escocés liviano y a tono con el resto de su atuendo, para  así salir a la calle y dirigirse a sólo unos metros de la esquina de Broadway y la 7ma. Avenida en donde  la esperan,  sobre esta última,   para una sesión de fotos.  Comenzó a caminar y a  disfrutar  de la noche espléndida de fines de otoño y  de la candencia  del taconeo de sus zapatos, además  de los escaparates     en donde la Ciudad de Cristal   le exhibía  sin ningún  pudor  todos sus lujos.  De pronto,  el ronroneo gutural  de la alarma  del celular  que le pertenece a la  NSA (National Security Agency),  interrumpe sus pensamientos. Lo busca en su cartera  de la misma  marca  y color  que sus zapatos Louis Vuitton  y lo activa,  ahí observa  con total  claridad  y precisión en su diminuta pantalla, que el Agente Secreto Zogw, al servicio de la Ciudad Omega, está en serios problemas mientras  transita  en su Bugatti  Vieron 16.4 a altísima velocidad por alguna  carretera del hemisferio austral, en donde  también aún es de noche.  El problema es que  en pocos segundos puede ser alcanzado  por un cohete cargado con filamentos de grafito que  sin ninguna duda destrozarían sus instalaciones eléctricas   para dejarlo   sin contacto con su base en las Islas Caimán   y  así seguramente lo podrían apresar sin mayores dificultades.   El  control estratégico de las telecomunicaciones  de  Fort Meade,  en el Estado de Maryland, sobre la información que les proporciona  el satélite  Saya  indica  que se ha dado una  orden  al piloto de un helicóptero  desde una base  en tierra  que está a no más de cuatro kilómetros hacia el Noreste del punto de intercepción  que es  por encima del lugar por donde  transita el vehículo del Agente Secreto.  

                -¡Lanzar  cohete de grafito! Déjelo sin comunicaciones

                -¡Lanzar  cohete de grafito! Déjelo sin comunicaciones

                -¡Lanzar  cohete de grafito! Déjelo sin comunicaciones

                - Rápidamente  y  manteniendo el ritmo de sus taconeos  Ingrid  apretó en el celular el  alerta  rojo,  para advertirle a su colega  y aliado del peligro que corría  su humanidad durante los próximos segundos.

               -¡Electricity cut!... Electricity cut!... Electricity cut!...

               -Aparece impreso en la pantalla del  tablero del  bólido a punto de ser siniestrado. A los pocos instantes el Agente  Secreto escucha  por  su  radio un zumbido estridente mientras puede ver  en el plasma  una imagen estilizada que rápidamente se agranda hasta cubrirlo en su totalidad  para  inmediatamente  verlo estrellarse  y estallar sobre la autopista  a unos metros por delante  de su trayectoria, cubriéndolo en su totalidad con su peligrosa carga.  Sin embargo,  los filamentos  de grafito no   pudieron dañar la red eléctrica de su Bugatti Vieron 16.4    porque  ya  la había cortado, apenas una fracción de segundos antes de la explosión.  

                 -¡Al fin! ¡Al fin!- festeja el espía. La imagen de la pantalla le muestra ahora las puertas traseras hidráulicas de la bodega de carga de su avión Lockeed C -130 Hércule.  Abiertas de par en par.  En la cabecera de la Pista Uno del principal aeropuerto del  lugar.

                 Poco tiempo después. La Bugatti se zambulle en la panza presurizada, del avión que lo aguardaba, a través de la rampa inferior para acceso de cargas desde el piso. Fue entonces cuando los cuatro turbopropulsores Allison T56 A-15, de 4.910 C.V  plantados en el ala alta del aparato rugieron y permitieron un despegue que fue como las circunstancias lo requerían. Corto y rápido.

                -¡Arriba!¡Arriba!- vocifera  par continuar con los festejos mientras se eleva y eleva, hasta quedar oculto tras las sombras de la noche y enfilar su rumbo hacia  las aguas internacionales. Ayudado por  la guía del indicador de posición de choque y del radar de navegación AN/APN 59 que lleva instalados en el  morro del aparato.

                -¡Bien hecho Zogw.!  ¡Bien hecho!   ¡Bien hecho!..

                -Le responde Ingrid a modo de saludo por haber escuchado  cada uno de sus festejos  en forma totalmente secreta,  a través de sus aros  diseñados cabalmente y con los mismos materiales preciosos y nobles  del emblema de la Ciudad Omega,  de la que es una gran admiradora y una de sus  más conspicuas integrantes. El  que representa a la última letra del alfabeto griego  en oro puro engastada  sobre un  zafiro color azul mar. Símbolos de la nobleza del ser humano en el estadio final de su evolución y de una  antiquísima leyenda persa, que vaticinaba a la Tierra como apoyada sobre un hermoso y fascinante zafiro, que con sus reflejos atraía las cosas más bellas de la vida y daba color al cielo.

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Queridos amigos, continuaré más tarde, un abrazo. Atilo

Buenos Aires,   Viernes  29  de Enero de 2.010

 

CAPITULO  III

PACTOS DE SILENCIO

                Atento y bastante espantado El Cuervo observaba el  bamboleo de  su barco Phantom  en el paso de Miraflores por el Canal  de Panamá,  la diferencia entre la altitud del  Océano Pacifico con la del Atlántico es  tan  grande a favor del primero, más de seis metros,  que al traficante de armas  la última compuerta de la cámara de esclusa se le asemejaba a una tétrica guillotina que tenía que observar mientras la compuerta abierta de la alcantarilla permitían  que las aguas se nivelaran para  que así pudiera salir a mar abierto a través del Golfo de Panamá.   Por otra parte,  las requisas sobre  su barco fueron como para la ocasión,  muy lazas,  porque fácil era advertir por la altura de  su cota  la sobrecarga no declarada   de armas que había  acopiado en el mercado negro de las islas del Caribe. Urgido a alejarse del lugar,  lo más rápido que fuera posible, dado las  acechanzas que rondaban  a su persona  en cuanto a su vida y  libertad,  enfiló  a toda máquina hacia las  cercanas costas  de Sudamérica en donde al menos pensaba refugiarse  del acoso al que lo venía sometiendo, en  las últimas semanas, la policía secreta de varios  países  de occidente. Un par de días más tarde, habiendo navegado  sin mayores contratiempos  al estar protegido  por las espesas nieblas  costeras,  dio  comienzo a  las maniobras de arribo  hasta el andén del muelle de  un puerto clandestino, dentro del distrito de la ciudad de Mosquera en la República de  Colombia.   Por su  calado,  que era lo suficientemente profundo como para que el buque tocara la costa,  se facilitó la rápida descarga de las armas hasta  la carrocería de dos camiones  cubiertos  por unas gruesas  lonas  amarradas a sus  armazones de hierro. Al convoy  lo precedían  dos modernas camionetas cuatro por cuatro de  la casa Ford,  en una de las cuales  viajaba  su jefe   que se le  conocía  por el apodo de Cienfuegos  y  era por ese entonces  el  Comandante de la Zona Norte del Frente Armado Revolucionario de Colombia (FARC). 

               -¿En qué consiste este cargamento?- preguntó el terrorista al traficante sin que habieran intercambiado ningún saludo.

               -Hay  diez mil rifles FAL de procedencia belga y otro tanto de cintas de balas  y de rifles de asalto AR-15-  le respondió El Cuervo,  mientras  aquel se disponía a subir a su camioneta para presidir el cortejo  hasta  su campamento,  al que se podía acceder solamente a través de un camino de sirga poblado de guardias  que se intercomunicaban constantemente las veinte y cuatro horas durante todos los días  del año.  

               -Bien, nos vemos en un rato - le manifestó a modo de respuesta aprobatoria y saludo.  En tanto, el traficante de armas también se dispuso a subir a su helicóptero blindado Flash I  que estaba pintado de negro y al que sus esbirros  ya le habían aprestado  tras accionar  el sistema hidráulico del  Phantom que  abrió dos  puertas sobre  su cubierta y lo elevó hasta la superficie para que pudiera despegar.  Después de hacerlo,  rápidamente  lo oriento  hacia el noroeste  por donde estaba  la  guarida del  terrorista. El alto jefe de las FARC en persona  dirigió  el aterrizaje del aparato y fue a recibir   al  traficante  al pie de la portezuela,  con quien se confundió en un prolongado abrazo lleno  chanzas  y recuerdos.  Luego y mientras   conversaban  amigablemente caminaron  hasta una casona  que no estaba  a  más de cincuenta metros del improvisado helipuerto.

              -¡Estimadísimo amigo! este es uno de mis laboratorios clandestinos -  le canturreo en el oído el anfitrión como si fuere la  confesión de  su mayor secreto.

              - ¡Ah¡ ¡Esto sí que es interesante!- fue la reacción de El Cuervo,  cuando su amigo  le abrió la  pesada puerta  para  que entrara a una  amplia habitación iluminada por luces artificiales y  en donde  había una  gran mesa alargada   de muy buena madera  rodeada por mujeres que  trituraban hojas de coca sin ninguna prenda encima.  

               -Así se evita que escondan droga manufacturada entre sus ropas-  le respondió el jefe terrorista sin darle más importancia al asunto.

               - Vamos hasta la comandancia-  invitó, dirigiéndose a grandes zancadas hasta  un habitáculo que completaba sus lados con dos  enormes placas de vidrio a prueba de balas  y  troneras  en las que estaban las ametralladoras sobre  sus trípodes, en el rincón noroeste de la pared  del fondo.  Ingresaron  por una puerta, también blindada,  que estaba montada sobre tres  goznes  empotrados a  aquella  que era de  hormigón armado.

                -¿Traiga ron helado? -. Le ordenó a una  joven que oficiaba de camarera  y a la que previamente había llamado  con el chasquido  de sus dedos,  a los pocos instantes  esta se apersonó con los vasos  y la  botella de bebida  helada de la que les sirvió,  sin mostrar ningún  pudor por  su total desnudez  al  no tener  encima  ninguna prenda como las demás.  Prolongaron el conciliábulo por  un largo rato mientras  intercambiaban ideas y apreciaciones sobre las consecuencias que podría acarrear si se llegaba a filtrar más información sobre el complot   como ya había acontecido  y de la imposibilidad de suspenderlo por la gran cantidad de gente involucrada y la cercanía del día concertado. Por otra parte la  Central de Inteligencia Americana (CIA)  lo había detectado  bajo el nombre de  "La Conexión AM".  También  sabía,  desde hacía bastante tiempo,  junto a otros servicio de inteligencia del mundo que  ésta era sólo una pantalla de distracción para algo muchísimo más grande y peligros que  aún no conocían.  De pronto las obreras  que manufacturaban  la droga se ubicaron en fila  en uno de  los lados de la  pesada mesa  para significar,  con  este gesto  ya convenido, que los  diez  kilos de cocaína pura estaban  listos.  Al comentarle el comandante la novedad  a su amigo este se puso de pie y le requirió:                                          

               -Necesito un fósforo largo  con un  trozo de  papel de aluminio. - Una de las mujeres que raudamente  había ido hasta una cocina aledaña le alcanzó,  a  los  pocos  instantes, lo que acababa de pedir. Con estos  elementos el susodicho se acercó hasta el pote con la droga,  que estaba en el centro de la mesa,  y  tomó  de  su contenido una  pizca con su dedo pulgar y el índice  que depositó en la palma de su mano izquierda  para fregarla  entre las dos hasta tornarla,  por estar en contacto con la transpiración, en una pasta transparente y con cierto brillo que  jocosamente la consideró  de su agrado. Enseguida encendió  el  fósforo  debajo del papel metálico sobre el que había colocado el estupefaciente,  que comenzó a evaporarse  hasta dejar en su superficie sólo una mancha  de coloración muy pálida  que  le dio la  certeza  definitiva sobre  la máxima pureza de la sustancia que estaba  punto de adquirir.  Al poco rato y después de  otros  grandilocuentes saludos, en este caso  por la despedida, estaba volando hacia  el  barco  con los diez kilos de droga pura por  cuyo costo había entregando armas  hasta cubrir su valor de  medio millón de dólares.

               - ¡Soltar amarras! ¡Rápido!  ¡Rápido! ¡Rápido!..- Fueron las órdenes del mafioso a sus  secuaces desde el puente de popa, en donde se había ubicado después  de ocultar la droga y  de  vigilar  los movimientos  y maniobras que les permitió a  aquellos  guardar  el Flash I  en la bodega del Phanton.

              -¡Al puerto de Odessa  y por el Pacífico!-  Ordenó como destino final del viaje  por el que estaba haciendo los aprestos finales,  pues prefería  navegar por  siete mares  antes que cruzar por territorios  cuyos gobiernos comulgaban totalmente con los intereses de la Central de Inteligencia Americana.   

               -¡Dígale a Alí que venga a verme!  Le indicó a su ayudante y confidente Hortensio.

               -¡Qué se le ofrece señor!- le espetó el requerido a los pocos segundos que por otra parte lucía como lo que es,  bajito, enjuto y narigón,  además de  muy orgulloso de su ascendencia turca   y de su profesión que es la de fabricar  venenos letales. Por cierto,  un  sicario eficiente al que a  todos  le causa mucho temor.

               -¡Alí! Quiero que cortes  los  diez  kilos de cocaína  pura que están  escondidos en mi camarote hasta  que los conviertas en cien y que estos luzcan como si no  los hubiere manipulado,  es necesario que al menudeo saque  precios topes-  Le ordenó al  siniestro personaje.

               -Tienes dos semanas- concluyó. El Cuervo no empleaba mujeres desnudas para  hacer el trabajo pero lo hacía hacer en  su barco en donde era mucho más difícil poder esconderla sin ser descubierto. El sabía perfectamente que  a esos cien kilos si los vendía  al menudeo en el mercado de las calles de  Tiraspol,  que es una ciudad importante de la Europa del Este   además de la capital de la República de Transdniester,  con nuevos aditamentos los podría estirar hasta trescientos que le dejarían como ganancia  veinte millones de dólares. Necesarios e imprescindibles   para comprar quinientas ojivas nucleares  que ya les había  vendido a  cincuenta a los popes políticos de un País Forajido. También sabía que por la soberbia y estupidez  de sus  clientes esa documentación ultra secreta  en donde se plasmó el acuerdo  había sido descubierta  en sus propios escritorios y  además filmada  por Zogw a  comienzos  de este verano austral, o sea por   el Agente secreto de La Ciudad Omega. Sobre este tema también conocía  de millones y millones de personas que por estar hartas de ser parias en sus propios países  se  estaban  en ella agrupando.  Además conocía  por las  mentas entre sus acólitos del crimen organizado que  en  los primeros días de este milenio un  grupo de líderes  poderosos en el quehacer conductivo, espiritual y  económico se  habían reunido en un rumboso palacio del valle de  Dalarna   del Reino de Suecia  en donde sentaron las bases y los programas de acción, aún secretos, de lo que se dio en llamar La Ciudad Omega, la ciudad del fin de los tiempos,  que tiene como objetivo central lograr que cada habitante de la tierra  preservando sus valores y costumbres ancestrales,  así como el amor a su país de origen,  pueda  en un futuro no muy lejano ser  y sentirse como un ciudadano del mundo.  Tuvieron por testigos de lujo a los paisanos de ese lugar  que son  famosos por su ancestral amor a la familia, a la libertad  y  a la buena vida  y que siguieron las instancias  de aquel célebre cónclave  desde sus hogares, enclavados  entre los bosques   milenarios  de pinos picea.  Los convocó y unió la terrible discriminación  que existe sobre la  gran tragedia que  está padeciendo la Humanidad  que  por  su número de victimas es una de las más grandes de toda su historia. Valgan como prueba la contundente realidad cotidiana y cada uno de los últimos informes  de las Naciones Unidas  que  a través de del Director del Programa Mundial  de Alimentos  asevera,  como si fuere una lúgubre letanía, que: "...en el mundo ya hay más de 1.000 millones de personas que padecen hambre y  otros 3.000 millones están  desnutridas..."  o  sea que más de  la mitad de la población mundial, de 6.500 millones  de habitantes,  padece hambre. Además de estar acosada por el flagelo del desarraigo y de las enfermedades endémicas. El Cuervo también  sabe, como tantos otros de su laya,  que los "Mercaderes de la muerte"  como él tienen muchísimo  que ver   en esta situación  y que la formación de esa ciudad no es una buena noticia para ellos especialmente porque vela por sus intereses El Agente Secreto Zogw,  un ex cuervo que lo fue  por muchos años y que conoce muy bien el oficio de armar guerras  entre pueblos inocentes  y políticos corruptos  a los que luego les vendía sus armas como si se tratara de oro en lingotes.  

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Queridos amigos, continuaré más tarde, un abrazo. Atilo

Buenos Aires,   Martes 16 de Febrero de 2.010

 

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